En la época de bonanza que fue buena parte del siglo XVI Zaragoza, la capital del reino, renovó extensivamente su caserío. Los viajeros que insistentemente elogiaron la ciudad destacaron la hermosura y grandeza de sus casas, en particular las que servían de morada a hidalgos, mercaderes y ciudadanos. 

De este caserío, representativo de la capitalidad política y económica de Zaragoza en una época espléndida, apenas quedan algunos ejemplos en diverso grado de conservación. Uno de los más significativos es el de la casa del mercader e infanzón Jerónimo Cósida, sede hoy del Museo Goya. 

Tras la fachada del edificio puede recrearse la vida de la familia, y descubrir en los relieves de su patio el mensaje que transmite las aspiraciones de su dueño.  

Imparte

Carmen Gómez Urdáñez. Catedrática de Historia del Arte en la Universidad de Zaragoza, adscrita al Instituto de Investigación en Patrimonio y Humanidades. Su investigación se centra en la arquitectura aragonesa. Es autora de numerosos artículos, libros y contribuciones en obras colectivas, con una actividad investigadora que parte desde 1981 hasta la actualidad. Ha publicado monografías destacadas como “La Lonja de Zaragoza. Reyes y ciudadanos” (2021) y “Carlos V y la república cristiana en Aragón” (2022).

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