El paisaje urbano como asunto único de una tela no suele ver su consolidación en la historia de la pintura hasta el siglo XIX. Que Napoleón decidiera hacer de París un espacio deslumbrante fue sin duda el cebo más adecuado para convertir sus calles y sus edificios, libres incluso de figuras, en el tema que cuantos se dedicaban a la pintura querían, atacar en uno u otro momento de su trayectoria.
Huesca en paleta de sus pintores 1850-1950. se plantea como siete micro exposiciones de los pintores oscenses seleccionados que en algún momento de su trayectoria pueden ser nombrados como paisajistas urbanos.
La motivación de cada uno de ellos a la hora de tratar ese tema pictórico varía. Podemos advertir una intención evidente de mantenimiento y recuperación patrimonial en Valentín Carderera, cuya vida abarca la práctica totalidad del siglo XIX
Contemporáneo de Carderera, León Abadías, primer catedrático de dibujo del Instituto de Huesca, sí que puede ser considerado paisajista urbano en muchas de sus telas de las que lamentablemente existen escasas referencias.
Abadías, antes de su aventura carlista y su traslado a Córdoba, tuvo dos discípulos que le siguieron en el camino de la pintura alcanzando cierta notoriedad en vida: Félix Lafuente, y Martín Coronas. Lo hicieron por caminos diversos y utilizaron el paisaje urbano de manera diferente. Martín Coronas ingresó en la Compañía de Jesús muy joven y utilizó el paisaje urbano como escenografía de muchas de sus representaciones de la vida de los fundadores y sus mártires. Tuvo pocas ocasiones de representar su ciudad, pero cuando lo hizo, como en su intervención más destacada para el libro de la cofradía de san Lorenzo, se manifiesta como el excelente paisajista urbano que hubiera podido ser.
Félix Lafuente, coetáneo de Coronas, década a década, es el que puede ser considerado con mayor rigor como pintor de paisaje urbano. Fue buen retratista, buen escenógrafo, ilustrador de periódicos, libros y revistas y buen pintor de paisaje abierto al que salía habitualmente, tocado sin duda por los de la escuela de Barbizón y los impresionistas. Las vistas de Huesca y su núcleo urbano constituyen una parte fundamental de su trabajo en los diez años que ocupó la cátedra de dibujo del Instituto Provincial.
El más conocido de sus alumnos es Ramón Acín cuyo carácter poliédrico encuentra en la creación artística una de sus facetas fundamentales. Igual de poliédrico en sus trabajos artísticos, brilló especialmente como escultor y como ilustrador y tuvo contacto, en algunos de sus obligados alejamientos de la ciudad, con las modernas tendencias del arte europeo. Las pinturas y dibujos que toman como asunto la ciudad, tienen una clara finalidad ilustrativa y dejan entrever las enseñanzas de su querido maestro.
Cuando regresa a Huesca Félix Lafuente, en la segunda década del pasado sigo, lo hace ya casi imposibilitado para el ejercicio de la pintura, pero abre un estudio en el Coso Bajo donde acuden algunos jóvenes aprendices de pintor entre los que destacará Jesús Pérez Barón. Con el maestro realiza salidas a los alrededores de la ciudad y traza abundantes acuarelas de las ermitas y vistas de conjunto del núcleo urbano, de la catedral, de las Miguelas... Truncada su brillante trayectoria como ilustrador por el conflicto bélico, los últimos años mantuvo un estudio en el Coso Alto, en el que siguió utilizando la ciudad de Huesca como tema reiterado de sus aguadas.
A ese estudio llegaba en los años cuarenta un joven sastre, cuyo buen gusto por el dibujo y la pintura quedaba patente desde sus primeros bocetos de figurines. José Beulas encontraba en el estudio de Pérez Barón un espacio adecuado para su progreso en el dibujo y la pintura. Con él realizaría las mismas salidas que los que les habían precedido en la toma del paisaje urbano como tema central de su trabajo. Sus dibujos y pinturas anteriores a 1950 se centran el núcleo urbano, el entorno de la catedral y las vistas de las ermitas que la circundan.
Dirigido a
Público en general.
Objetivos
- Analizar la evolución del paisaje urbano de Huesca a través de la mirada de sus principales pintores entre 1850 y 1950
- Valorar el paisaje urbano como género artístico
- Reconocer a los principales artistas vinculados a la ciudad
- Observar la transformación de la ciudad
- Entender el contexto histórico y artístico
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