Lucas Manero Sorrosal

Lucas Manero Sorrosal

Hola, soy Lucas Manero Sorrosal, nací el 29 de octubre de 2007, desde mi más tierna infancia he estado rodeado de libros, libros de juguetes de plastico, de tela de carton,… en mi familia hay grandes lectores que me inculcaron el amor y el respeto por los libros. Y aunque siempre lo he deseado, nunca me atreví a convertirme en quien escribiese esas historias que tanto amaba. El laboratorio me dió la formación y el empujoncito que necesitaba para enfrentarme al folio en blanco

           -¿Cómo vais?¿Lo habéis encontrado ya?-pregunté nada más entrar. Era tan divertido ver la cara de ese malhumorado agente que me podría haber pasado horas enteras hablando con él por pura diversión

           -Déjame entenderlo, eres un psicópata manipulador pasado de rosca, acabas de asesinar a alguien y te presentas aquí, de punta en blanco, con una bolsa de pruebas de la policía que contiene lo que presuntamente es el arma de un crimen, y acabas de confesar un crimen imposible, que además, no tiene víctima.-me respondió el Agente López mientras que le salía humo de las orejas

           -¿A qué es divertido?-comenté con una sonrisa de oreja a oreja

           -¡Por qué lo haces!- exclamó López

           -¿Ya te enfadas? ¿Pero si apenas nos conocemos?-me quejé- Como sigas así me levanto y me voy. Además preguntarle porqué mata a un psicópata es como preguntarle a un bebé por qué se chupa el dedo.

           -¿Sabes que te puedo encarcelar por esto? ¿no?-dijo el agente con una sonrisa que delataba su intento de victoria

           -¿Por confesar un asesinato, sin pruebas, sin fiambre y con un arma todavía sin identificar? Creo que no tienes muchas bases, además, te olvidas de que estoy como una cabra, antes acabo en un psiquiátrico que en una cárcel-apunté

          -¡Joder!-gritó el agente 

           -Pero no te enfades, chaval, ni que te fuera a matar a tí. De momento, ya solo te queda esperar, que registren la daga que os he entregado y ya si eso, mañana empiezas a investigar el caso con un café delante.-dije intentando tranquilizarle.

Dicho esto, el agente López salió de la sala sin dejarme argumentar nada y me quedé ahí aburrido, sin nada que hacer, tarareando mis canciones favoritas hasta que me fijé en que había una cámara de seguridad. Entonces empecé mi karaoke con “American Pie”, y a los cinco minutos, volvió mi nuevo “amigo”, el agente López con una gran amiga mía.

           -¿Qué hay de nuevo viejos?, y ¿Qué haces aquí, Angela?- pregunté entusiasmado de verla de nuevo. A lo que ella me respondió con una bofetada que me durmió toda la mejilla derecha.

           -Ahora sí, ¿Qué tal estás? Hace tanto tiempo que no nos vemos- me saludó Angela

           -Tienes razón, debería haberte llamado hace un tiempo, pero por lo visto todavía no me has perdonado la última carta-comenté

           -Espera, espera… ¿Cómo es que os conocéis?-preguntó López, quien seguía sin enterarse ni del clima

           -Sabía que eras terriblemente malo calculando la edad de la gente, López, pero ¿Tantos años me echas?- le respondió Ángela- Leo y yo fuimos juntos a la universidad, aunque no lo parezca, él también es psicólogo, y poli

          -¿Enserio?¿Por qué no me lo has dicho?- volvió a preguntar el agente

           -Entre tu y yo, Ángela, si este es de los buenos, no quiero ver a los malos. - critiqué guiñándole un ojo al susodicho- Y qué tal ¿He mejorado cantando desde la última vez?

           -Agente López, ¿le importaría dejarme hablar unos minutos a solas con mi amigo

El inicio de una novela que empecé a escribir para el Laboratorio de jóvenes novelistas

Lucas Manero Sorrosal

 

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