Conferencias y Mesas Redondas
La necesidad de una comunidad europea de la defensa. La situación de Ceuta
Lugar
Fundación Ibercaja Patio de la Infanta
San Ignacio de Loyola, 16
Zaragoza 50008
976 971 926
Fechas y Horario
10 de noviembre de 2026
Martes, 19 h.
Precio
Actividad Gratuita
Aforo máximo: 258
Plazas disponibles: 251
Esta conferencia, que forma parte del ciclo Comprender el caos global. Riesgos, poder y gobernanza, aborda un tema que está ganando relevancia en el debate público europeo: la necesidad de construir una verdadera comunidad europea de la defensa. En un mundo marcado por tensiones geopolíticas, conflictos cercanos y amenazas híbridas, la pregunta ya no es si la Unión Europea debe reforzar su seguridad, sino cómo y con qué grado de integración debe hacerlo.
La presión migratoria sobre Ceuta ha vuelto a poner de manifiesto uno de los mayores desafíos que afronta España: proteger una frontera que no sólo es nacional, sino también europea. Es imprescindible trabajar con la Unión Europea para reforzar la protección de las fronteras exteriores y desarrollar una estrategia común frente a los flujos migratorios irregulares. La inmigración es un fenómeno complejo que requiere cooperación internacional, inversiones en los países de origen y mecanismos eficaces de control.
La idea de una defensa europea propia se apoya en varios argumentos que resultan comprensibles para cualquier ciudadano. El primero es la autonomía estratégica. Durante décadas, la seguridad del continente ha dependido en gran medida de la OTAN y, especialmente, de Estados Unidos. Aunque esta alianza sigue siendo fundamental, Europa necesita contar con la capacidad de actuar por sí misma cuando sus intereses no coinciden plenamente con los de otros actores internacionales.
El segundo argumento surge del nuevo entorno geopolítico. La invasión rusa de Ucrania ha demostrado que la guerra convencional en Europa no es un recuerdo del pasado, sino una amenaza real. A ello se suman la competencia global con potencias emergentes como China y la inestabilidad en regiones cercanas como el Mediterráneo o el Sahel. Todo ello exige que Europa disponga de herramientas propias para responder con rapidez y eficacia.
Un tercer motivo es la credibilidad internacional. Una Unión Europea que combine su peso económico y diplomático con capacidades militares integradas tendría una voz más fuerte en el escenario global. La política exterior es más persuasiva cuando está respaldada por una capacidad de defensa sólida y coherente.
También está la cuestión de la eficiencia. Hoy, los Estados europeos gastan en defensa de manera fragmentada, con duplicidades y falta de coordinación. Una mayor integración permitiría optimizar recursos, coordinar compras, impulsar una industria común y evitar esfuerzos paralelos que encarecen y debilitan el conjunto.
Una defensa europea contribuiría a proteger los valores democráticos que definen el proyecto europeo. En un contexto de ciberataques, campañas de desinformación y presiones energéticas, Europa necesita instrumentos que garanticen su seguridad y preserven su modelo basado en el Estado de derecho y los derechos fundamentales.
Esta propuesta no pretende sustituir a la OTAN, sino reforzar la capacidad de Europa para proteger sus intereses y valores en un mundo cada vez más incierto. Una comunidad europea de la defensa sería, en esencia, un paso hacia una Europa más segura, más cohesionada y más capaz de actuar con responsabilidad en el escenario internacional.
Intervienen:
General de Ejército Amador Enseñat y Berea, Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME).
Teniente General del Ejército de Tierra Luis Lanchares, Asesor del JEME.
Carlos Echeverría Jesús, director del Observatorio de Ceuta y Melilla.
Modera:
Cástor Díaz Barrado, catedrático de Derecho internacional público en la URJC. Académico de Número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.
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